18 octobre 2017 ~ 0 Commentaire

HASTA AQUÍ

Espero que merezca la pena. Lo injusto que has sido. El daño que has provocado, en lo que me has convertido.

Espero que merezca la pena. Por ti, por mí, por nuestros hijos.

Que no haya sido todo porque eres un cabrón, un cobarde, un egoísta. Un niño que no sabe, que no puede estar a la altura.

Que tienes tus razones, dices. No lo dudo. Simplemente digo que tus motivos no tienen razón. Que tergiversas hasta tus razonamientos.

Qué lástima, qué pena, qué impotencia. Tú que siempre decías que quien quiere puede. Tu puedes, pero no quieres. No has querido. No me quieres.

No puede arreglarse lo que está hecho añicos. Recogeré los pedazos que me corresponden, pero no voy a compartir la culpa ni la responsabilidad. Esta vez toca asumir las consecuencias de tus actos, o de tu falta de ellos. Esta vez tendrás que mirar a la gente a la cara y reconocer tu abandono, tu cobardía, tu egoísmo.

Yo no voy a ayudarte, esta vez no. He sido tu apoyo durante muchos, muchos años. Y, cuando más te he necesitado, me has dado la espalda, has colgado una piedra en mi cuello y me has dejado hundir.

Saldré a flote. No será pronto, pero lo haré. Con cicatrices pero más fuerte, más sabia. Más yo. Mucho más yo.

Espero de corazón que tú también sobrevivas. Y, sobre todo, espero que merezca la pena.

Laisser un commentaire

Vous devez être Identifiez-vous poster un commentaire.

Surlesfeuillesmesmaux |
Mes romans Caroline Bordczyk |
Distributiondescartes |
Unblog.fr | Créer un blog | Annuaire | Signaler un abus | Spirousan
| Amprorransnig
| Mémoires de Je